Las Manos que se Prestan al Mundo

Las cocinas migrantes de Panamá

Por Robert Martin

5 min

En casi cada ciudad del planeta, basta entrar a una cocina para entender mejor el mundo que nos rodea. Detrás de muchos de los restaurantes que admiramos — sobre todo en Panamá — hay historias de personas que cruzaron fronteras con una maleta ligera y un peso enorme en los hombros: el de empezar de cero.

No siempre llegan sabiendo como se mueve los pies al ritmo de la ciudad, ni con títulos reconocidos, ni con redes de apoyo. Llegan con algo más frágil y poderoso a la vez: memorias de comidas en casa, resistencia al cansancio y una necesidad urgente de trabajar. La cocina se convierte entonces en refugio y escenario. Es un espacio duro, pero también uno de los primeros lugares donde se les da una oportunidad cuando otras puertas se cierran. Y te lo prometo que en cuestión del tiempo están bailando al ritmo de la cultura local en un abrir y cerrar de puertas.

La Cocina como Primer Escalón

Para muchos jóvenes y personas en situación vulnerable, lavar platos, pelar papas o limpiar mesas es la entrada a una nueva vida. El sector gastronómico tiene una larga historia de absorber mano de obra recién llegada, incluso cuando la economía es incierta. En muchos países la restauración ha sido un motor de empleo formal e informal, sosteniendo a miles de familias.

Este primer escalón rara vez es fácil. Jornadas que empiezan cuando la ciudad aún duerme y terminan cuando las luces ya se apagaron. Sueldos bajos, trabajos sin contrato, horarios partidos, turnos de pie, espalda encorvada, manos agrietadas por el agua y el fuego. A eso se suman los prejuicios, la discriminación y el miedo constante a perder el único ingreso estable. Y aun así, esas mismas personas son las que sostienen el ritmo de servicio, las que llegan antes que todos y se van después de apagar las últimas brasas.

Lo que Traen a la Mesa

Quien cruza una frontera no solo trae su fuerza de trabajo: trae memoria. Trae maneras particulares de cortar, de marinar, de fermentar, de celebrar. Esas prácticas terminan enriqueciéndose con los ingredientes disponibles en el nuevo país, dando lugar a cocinas híbridas que definen la identidad contemporánea de muchas ciudades.

En Lima, por ejemplo, la mezcla de técnicas japonesas con productos andinos y costeros dio lugar a la cocina nikkei, hoy reconocida mundialmente y uno de los motores de la proyección gastronómica del país, como se observa en el creciente impacto del turismo culinario en la economía peruana. En Panamá, no se entiende el paisaje gastronómico sin las influencias chinas, italianas, españolas, afro y hoy por hoy venezolanas que forman parte del entramado económico y cultural de la última década.

En toda América Latina, la llegada de nuevos cocineros y trabajadores ha ayudado a dinamizar economías locales: generan empleo, atraen turismo, reaviven barrios, amplían las cadenas de suministro de alimentos y fomentan el consumo en mercados y productores locales.

Restaurantes con Alma, Identidad y Fondo

Un restaurante no es solo su carta; es la historia de quién la cocina. Cuando quienes trabajan en la cocina cargan consigo otras geografías, el resultado son lugares con más profundidad cultural. No se trata solamente de “comida exótica”, sino de propuestas que ayudan a una ciudad a entenderse a sí misma: quién vive en ella, qué luchas se libran en silencio, qué trayectorias la han ido transformando.

Estos proyectos gastronómicos, surgidos muchas veces de la necesidad, terminan empujando la identidad de un barrio o de una ciudad entera. Un pequeño local de arepas en San Francisco, Panamá, una taquería en Madrid, una cevichería en Ciudad Guatemala o un puesto de pupusas en Rio Abajo. Alvaro Perrino de Azafrán que llego hace 25 años desde España con su cocina que integra un amor por el producto local con cocina española, Kamel Hassan con su amor por la pesca que heredó de su padre en las costas de Venezuela para abrir Umi, restaurante donde le rinde respeto al pescado y a la cocina izakaya, Lorenzo Di Gravio de Roma, Italia que nos cautiva con su técnica y disciplina para integrar tradiciones locales en la cocina de Caleta. Cada uno en su estilo, cuentan, plato a plato, la historia de quienes lo dejaron todo atrás y construyen futuro a fuego lento.

Alvaro Perrino, chef de Azafrán
Alvaro Perrino, chef de Azafrán

Kamel Hassan, chef de Umi
Kamel Hassan, chef de Umi

Lorenzo Di Gravio, chef de Caleta
Lorenzo Di Gravio, chef de Caleta


El Trabajo que Pocos Quieren Hacer

La cocina profesional no es para el débil de corazón, es para el luchador, el que no teme del dolor ni las horas largas, es para el atleta que busca evolucionar a través del fuego de la vida. Calor extremo, presión constante, gritos, cortes, quemaduras, fines de semana sin descanso. Es un trabajo que embellece el mundo —porque lo alimenta, lo reúne y lo celebra—, pero que muy pocos están dispuestos a hacer de manera sostenida.

Sin embargo, ahí están ellos: puntuales, disciplinados, casi invisibles para muchos comensales. Con el tiempo, esa rutina forja carácter, orgullo y pertenencia. No solo se aprende a cocinar; se aprende a resistir, a trabajar en equipo, a liderar, a organizar. No es raro que quien empezó lavando platos termine, años después, dirigiendo una cocina, abriendo su propio local o convirtiéndose en referente culinario de su comunidad.

El Silencio que Forja a Pulso

En un mundo donde muchas veces se celebra al chef estrella y se olvida a quienes pelan las papas, vale la pena recordar que la belleza de la industria restaurantera está hecha, en gran medida, de trabajo silencioso. De personas que aceptan labores que otros rechazan, y que a partir de ahí construyen una vida, una identidad y, a veces, una ciudad entera.

Cada plato que llega a la mesa lleva detrás una travesía. Y cuando esa travesía implica dejar el propio país, lo que comemos se vuelve también un acto de memoria y de reconocimiento. Entenderlo no solo nos ayuda a apreciar más la comida; nos ayuda a ver, con mayor claridad, a las personas que la hacen posible.

Reseñas

Seccion de Q&A


Qué es Lorem Ipsum?

Lorem Ipsum es simplemente el texto de relleno de las imprentas y archivos de texto. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de las industrias desde el año 1500, cuando un impresor (N. del T. persona que se dedica a la imprenta) desconocido usó una galería de textos y los mezcló de tal manera que logró hacer un libro de textos especimen.

¿Qué es Lorem Ipsum?

Lorem Ipsum es simplemente el texto de relleno de las imprentas y archivos de texto. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de las industrias desde el año 1500, cuando un impresor (N. del T. persona que se dedica a la imprenta) desconocido usó una galería de textos y los mezcló de tal manera que logró hacer un libro de textos especimen.

¿Qué es Lorem Ipsum?

Lorem Ipsum es simplemente el texto de relleno de las imprentas y archivos de texto. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de las industrias desde el año 1500, cuando un impresor (N. del T. persona que se dedica a la imprenta) desconocido usó una galería de textos y los mezcló de tal manera que logró hacer un libro de textos especimen.

¿Qué es Lorem Ipsum?

Lorem Ipsum es simplemente el texto de relleno de las imprentas y archivos de texto. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de las industrias desde el año 1500, cuando un impresor (N. del T. persona que se dedica a la imprenta) desconocido usó una galería de textos y los mezcló de tal manera que logró hacer un libro de textos especimen.

Experiencias

Te puede interesar

Seis snacks de paso de La Antigua



Entérate de más con nuestro

Newsletter